Cuando hay gustos, tiempos, horarios, posiciones, frecuencia y deseos diferentes, sin que existan disfunciones propiamente dichas o consumo de alguna sustancia o medicamento que inhiba el deseo sexual, entonces hablamos de incompatibilidad sexual, una de las principales causas de fracaso en varias parejas.

La incompatibilidad sexual es uno de los trastornos más comunes. La diferencia en la necesidad de frecuencia de las relaciones sexuales es el mayor conflicto. También existen otros factores, como la intensidad deseada en los juegos sexuales, es decir, cuando uno quiere frenesí y pasión desenfrenada, mientras el otro quiere un contacto suave y delicado.
Este problema es más común en las parejas que no se eligieron por la atracción sexual sino por otros factores como seguridad afectiva o deseo de formar una familia.

Factores que contribuyen a la incompatibilidad sexual.
Estudios sostienen que la incompatibilidad sexual es determinante en la vida conyugal e interacciona con una serie de factores, entre ellos:
* La casi inexistencia de diálogo en la pareja sobre temas sexuales.
* La presencia de los roles tradicionales, donde el hombre suele ser el activo y la mujer la pasiva y receptiva de las acciones.
* El hecho de que la mujer, no satisfecha sexualmente, suele desarrollar cierta agresividad en el plano de la intimidad sexual.
* La tendencia de las mujeres a desear cambiar su status de “objeto sexual” para buscar su propio placer.
* La evasión inconsciente de la relación sexual debida a ansiedades o culpas.
* La preocupación excesiva por el rendimiento sexual.

¿Cuáles son las posibles estrategias de solución?
* El primer paso es detectar cuáles son las causas del problema.
* El re-aprendizaje, el conocimiento de sí mismo y de la otra persona, el diálogo y la negociación, contribuyen a una solución satisfactoria.
* También es útil que la pareja se apoye en los factores positivos de la relación en general y de la relación sexual en particular.