Cuello sin arrugas

Solemos estar pendiente de la mínima arruga que aparezca en nuestro rostro, pero pareciera no importarnos lo que sucede debajo. El cuello también importa, y existen múltiples tratamientos para mantenerlo en forma.

El cuello es a menudo uno de los “talones de Aquiles” de una persona adulta. Con el tiempo, se afloja su piel, se producen arrugas, y el exceso de tejido adiposo puede hacer al cuello menos suave y atractivo de lo que solía ser.

Ejercicios de mantenimiento

Ejercicios reafirmantes: Además de las cremas exfoliantes, masajes, etc., éste es un paso indispensable para lograr la tonicidad y belleza del cuello y escote. Con una serie diaria de ejercicios, se logran óptimos resultados.

Músculos posteriores: Levante los codos hasta que queden en línea recta con los hombros y coloque las manos en la nuca. Haga el mayor esfuerzo posible para tirar la cabeza hacia atrás, mientras las manos tratan de impedirlo. Permanezca en esta posición unos 20 segundos y afloje. Repita 3 veces. Coloque la mano abierta sobre la frente y trate de llevar la cabeza hacia adelante, sin lograrlo. Permanezca así 20 segundos y afloje.

Laterales: Coloque la mano izquierda sobre el lado derecho del mentón, de manera que los dedos queden a lo largo del maxilar. Trate de llevar la cabeza hacia la derecha y oponga resistencia con la mano firme. Manténgalo 20 segundos y descanse. La serie es también de tres. Realice el mismo ejercicio pero hacia el otro lado. En posición erguida (espalda y cabeza derechas) gire la cabeza hacia la derecha y vuelva al centro. Repita 5 veces. Lo mismo hacia la izquierda. El movimiento tiene que ser suave para evitar tensiones. Nuevamente erguidas, incline la cabeza hacia la derecha tratando de llegar al hombro. Repita 5 veces y cambie de lado. Aumente progresiva-mente la cantidad de movimientos.

Anteriores: Partiendo de una posición relajada, incline la cabeza hacia atrás hasta sentir que la parte anterior del cuello hasta la barbilla tire. Mantenga la tensión durante 20 segundos. Repita 5 veces.

Cuidados Específicos

Crema antiedad. No debemos descartar usar una crema específica para el cuello. Dado que su piel es menos sensible que la del rostro, admite una mayor concentración de activos antiedad, aunque lo cierto es que cualquier producto para la cara es perfectamente aplicable al cuello y el escote.
Un truco extra: conviene aplicarse la crema en la zona del cuello mediante un pequeño masaje. Basta con apoyar las palmas en el cuello y hacer movimientos de masaje alisadores de arriba abajo.
Las perfeccionistas pueden acabar con un gesto de bombeo en los huecos de la clavícula, de dentro a fuera, para estimular el drenaje linfático



Cuando y que cremas usar

Una de las preguntas más corrientes en lo que a las cremas de cuello respecta es si realmente hacen falta. ¿No basta con las mismas que se utilizan en el rostro? Durante la juventud, sí, sin duda. Pero hay que recordar que conviene extender los cuidados dedicados al rostro -limpieza, hidratación y protección solar- hasta la base del cuello e incluso el escote.

Unas precauciones que se hacen especialmente importantes a medida que va pasando el tiempo, porque las huellas de la edad aparecen en esta zona casi de una sola vez, de repente.

Una de las características de la piel del cuello es que desarrolla tres tipos de arrugas diferentes. Las horizontales, también llamadas 'collar de Venus', vienen determinadas genéticamente; las de la base del cuello son provocadas principalmente por el exceso de sol; y finalmente, las líneas muy finas están relacionadas con los cambios hormonales que se producen tras la menopausia y se deben al adelgazamiento y pérdida de flexibilidad de la piel.

¿Que ropa usar?

Nada peor que no saber elegir el escote que nos favorece. Además, si te mantienes derecha, con la barbilla levantada y el aire de estar segura de ti misma, los errores pasan más desapercibidos.

Cuello largo y fino. Di sí a los cuellos vueltos, los de piel, los Mao, los de barco, las corbatas y las gargantillas anchas. Y, no a los redondos y en uve.
Largo y ancho. Añade a los favoritos anteriores, los escotes en forma de corazón y los drapeados. Evita los redondos, de barco, en uve y los polos.
Corto y fino. Opta por los muy amplios, los cuellos vueltos, los tipo bebé y los collares largos.
Corto y ancho. Saca partido a tus hombros, con blusas sin mangas o de sisa americana.